Selfish Jean

Hace unos días, escuchando música de fondo mientras estaba afanado en mis quehaceres, el simpático y amable algoritmo de la aplicación musical que uso (que cada día me conoce mejor, dicho sea de paso) puso a disposición de mis oídos una canción inaudita por mí hasta el momento.

Como uno ya va tirando para los cuarenta y diez, como diría el maestro Sabina, estaba disfrutando de una playlist con «música para viejos», según califica la muchachada de hoy a la música de los 80 y 90. No quiero ni pensar el adjetivo que pueda tenerle reservado a la música clásica…

Pues bien, nada más sonar los primeros acordes, mis endorfinas comenzaron a trabajar y hasta mi pié se atrevió a moverse al ritmo del animado soniquete. Me pregunté cómo era posible que no la conociera. Y mirando la aplicación para averiguar su título, vi que se trataba de Sefish Jean, de la banda escocesa Travis, y que pertenecía a The Boy With no Name, su quinto álbum. Ahí estaba la respuesta: su segundo y tercer disco fueron tan buenos y los trillé con tal profusión que bastaron para que los de Glasgow se convirtieran en uno de mis grupos top, no habiendo explorado mucho el resto de trabajos.

El caso es que la copla me gustó tanto que quise volver a escucharla y continuar con la buena vibra. Pero la citada aplicación, lo mismo que me obsequia con la amistad de un algoritmo, me niega el derecho a reproducir canciones a mi antojo sin pasar por caja. Cosas del mundo freemium… Así que recurrí a una megaconocida y gratuita web para localizarla y, mire usted por dónde, mi sorpresa y buen rollo crecieron cuando vi el videoclip. Éste es muy sencillo, sin artificios, pero muy original y divertido:

El título está inspirado en el interesante libro The Selfish Gene (nótese el juego de palabras).

El caso es que la melodía me alegró el rato. Pero a la par trújome (discúlpenme los lectores la quijotesca expresión) también a la cabeza otra canción que había escuchado hacía poco gracias a uno de los mejores memes que he visto en mucho tiempo. En éste, primero salía Ro-salía (ejem…😅) cantando a capela una supuesta canción y acto seguido aparecía un recorte de un sketch de Martes y Trece donde Millán Salcedo interpreta a un rapero. Seguro que muchos lo habéis visto. La gracia estaba en que ese rap pretendía ridiculizar la música moderna de aquella época y años más tarde nos damos cuenta de que se trataba de una imitación profética de la cantate.

Y ésto a su vez me llevó a intentar saber qué pretendía hacer la artista: acabo viendo el clip oficial de un tema llamado Saoko; motos, polígonos industriales y chicas con uñas kilométricas. Y por supuesto, con millones de visualizaciones. Lo siguiente que hice fue procurar descodificar el idioma en el que se estaba cantando. Consigo, no sin esfuerzo, reconocer la lengua de Cervantes, o lo que pudiera quedar de ella, en él. Y a continuación llegaron las inevitables comparaciones: «ya no se hace buena música, vaya vídeo, ¡qué juventud ésta!»…lo que ya vamos diciendo algunos de nuestra edad.

Veamos el vídeo:

Y he aquí la cuestión que me trae a escribir esta parrafada: caer en la cuenta de que he pasado a pertenecer al milenario club en el que los mayores se lamentan de las nuevas generaciones. Baste recordar qué pensaba Platón acerca de la juventud de su tiempo, hace unos 2.400 años:

“¿Qué está ocurriendo con nuestros jóvenes? Faltan al respeto a sus mayores, desobedecen a sus padres. Desdeñan la ley. Se rebelan en las calles inflamados de ideas descabelladas. Su moral está decayendo. ¿Qué va a ser de ellos?”

Casi idénticas desazones fueron recogidas de otros filósofos como Sócrates o Aristóteles.

Esta tendencia quejosa se ha mantenido a lo largo de los siglos. Por ejemplo, Elvis Presley revolucionó a los adolescentes de su época y escandalizó a padres y madres, hasta el punto de que en algunos hogares norteamericanos se prohibió su música por considerarse provocadora.

Algo parecido sucedió una década más tarde con The Beatles, quienes en sus inicios escandalizaron a la parte más longeva de la sociedad e incluso fueron tildados en nuestro propio país de «degenerados», «elementos disolventes» y «afeminados».

Sin embargo, la historia ha demostrado qué fútiles y erradas fueron esas quejas y ha convertido a ambos en mitos musicales.

¿Quién sabe? Tal vez Rosalía, Bad Bunny o alguna otra nueva estrella sean en un futuro otras leyendas de la música como Elvis y The Beatles. Mientras tanto…

¡cuánta razón

tenía Platón!

😎

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Licencia de Creative Commons
Selfish Jean by J. Rooks is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://wiewiewie.com/2022/04/29/selfish-jean/.

4 comentarios sobre “Selfish Jean

  1. Pues seguramente sea así y algún reguetonero que otro pase a la historia con gloria y para la eternidad, pero hoy en día es lo que nos ha tocado sufrir 😩.( Por suerte también se hace música de calidad, aunque haya que hacerse más esfuerzo del que me gustaría para encontrarla).
    Muy buena reflexión, Mr Rooks. 👌🏼

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