José y Pilar

Se cumple justo hoy medio año del regreso de nuestro viaje a las Islas Afortunadas y quisiera aprovechar la ocasión para contar una anécdota que nos sucedió en esos días.

Las Canarias están repletas de lugares espectaculares y de todos los colores. Disfrutamos de sus maravillosas playas, paisajes lunares, volcanes (el viaje coincidió, sin haberlo planeado, con la erupción del Cumbre Vieja, aunque no fuimos a La Palma); desiertos, bosques, un clima espléndido… Conocimos algunas de las obras de César Manrique y, en definitiva, gozamos de unos días de asueto inolvidables. Es curioso que un viajero como yo nunca hubiera estado antes allí. Pero sin duda que, si puedo, volveré, y os recomiendo encarecidamente visitarlas.

Sin embargo, de entre todos los recuerdos que nos trajimos, le tengo un cariño particular a la visita a la Casa Museo de José Saramago.

Glorieta José Saramago. Foto: J. Rooks

Lo primero que tuvo de especial esta visita es que fue totalmente casual, ya que no sabíamos de su existencia, estando ubicada en un bonito pueblo de casas encaladas, Tías, con preciosas vistas y a pocos kilómetros de donde nos hallábamos hospedados en Lanzarote. La descubrimos buscando un punto de recarga eléctrica para nuestro coche de alquiler. Nuestro interés por el personaje, la curiosidad y el desapacible tiempo que excepcionalmente nos hizo ese día nos llevaron a adentrarnos en ella acompañados de un amable guía.

A Casa, está dividida en dos construcciones: la más antigua, situada a la derecha de la calle que las separa vista desde la glorieta, fue el hogar en el que vivió. La de la izquierda, la más moderna, fue donde erigió su famosa biblioteca.

Antes de entrar a la vivienda, el guía nos contó cómo Saramago acabó estableciéndose en este lugar tan evocador: José, junto a su mujer, la periodista y traductora andaluza Pilar del Río, se mudaron a Lanzarote en 1993 tras un desencuentro con el gobierno portugués y desde el principio se enamoró de la isla. Fueron sus cuñados los que le animaron a instalarse allí y con los que compartió la parcela donde se edificó su hogar.

Pasamos entonces al recibidor, donde ya se podía notar la esencia del escritor. Todo estaba casi intacto, como en el día en que falleció, en esa casa, el 18 de junio del 2010 a los 87 años. Tanto el recibidor como el resto de los habitáculos rezumaban intelectualidad por todos sus rincones. Allí mismo, el guía siguió contándonos detalles de la vida y personalidad de José. Supimos que era de origen humilde, y que con 19 años, siendo aprendiz de cerrajero, pidió dinero prestado para comprarse su primer libro. Conocimos de su bondad, de su carácter afable y tranquilo; que fue un humanista y una persona comprometida con la justicia social, y que eso se refleja en sus obras. También que su abuelo le enseñó a amar a los hombres y a la tierra, y a él le dedicó el Premio Nobel que se le otorgó en 1998, con un discurso memorable que comenzó así: «El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir».

Al mismo tiempo, nos relató que era un hombre profundamente enamorado de su mujer, por quien sentía pasión. José y Pilar se conocieron tras leer ella su primera obra de él, siendo ya una periodista consagrada en España. Fue entonces cuando buscó el teléfono del autor de Memorial del Convento y lo llamó con la intención de conocerlo, no a nivel profesional, sino como su lectora, simplemente para darle las gracias por haberla hecho mejor persona leyendo su obra. Pilar viajó a Lisboa y se conocieron. Tras aquella visita, mantuvieron correspondencia y finalmente, el futuro premio Nobel se encontró con ella en Sevilla, en 1986. A partir de entonces no se separaron. La periodista acabó convirtiéndose en su traductora, quien aprendió el portugués leyendo las obras de su marido. Desde que se unieron, sus libros estuvieron dedicados a su esposa, cuyo nombre aparecía en las primeras páginas. Para él, según sus propias palabras, conocerla fue el gran acontecimiento de su vida.

A continuación, señalando un reloj de esa estancia, el guía nos contó una anécdota que daba muestras de esa pasión: «Pilar no podía conciliar el sueño debido al tictac de los relojes. Todas las noches iba recogiendo cada uno de ellos para dejarlos en la terraza y volver a la cama. Hasta que un día José le dijo: Ya no vas a tener que hacer más tu excursión nocturna. No voy a darles más cuerda. Días después, la cogió de la mano y la llevó, reloj por reloj: ¿Ves? Ninguno hace ruido, le dijo él. Una vez parados, movió las agujas en todos ellos hasta marcar la misma hora: las cuatro, la hora a la que Pilar y José se conocieron«.

En ese momento, pensé: «¿Cómo puede haber tanta sensibilidad y crueldad a la vez en este mundo?» Y es que, como suele decir mi gran amigo Paco, recurriendo a la cita del poeta francés Paul Éluard: «Hay otros mundos, pero están en éste».

Reloj parado a las cuatro ubicado en el recibidor. Foto: J. Rooks

Tras esta anécdota, pasamos a ver el resto de habitaciones, las cuales estaban repletas de obras de arte y objetos cargados de valor sentimental: el despacho, en cuyo escritorio escribió algunas de las obras que le encumbraron al olimpo de las letras, como Ensayo sobre la ceguera; el salón, el dormitorio, la cocina, donde tomaron café ilustres personajes; el jardín, lugar en que cada tarde se sentaba en su silla a contemplar el mar, la mejor obra, a la sombra de su olivo mágico traído de Portugal y cuyas raíces simbolizaban sus orígenes; y la biblioteca, con sus más de 15.000 volúmenes, que al principio estaban almacenados en cajas.

Finalmente, en la última estancia que visitamos, la tienda, me llamó la atención una camiseta con un dibujo de un elefante y una inscripción con una frase de su libro El viaje del Elefante. Una frase que ya conocemos: «Siempre acabamos llegando a donde nos esperan». El destino, ese día, nos acabó llevando, al gran acontecimiento de mi vida y a mí, a donde nos estaban esperando.

Galería de fotos realizadas por J. Rooks. Foto de la cabecera: EFE


A mis queridos José y Pilar.

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Licencia de Creative Commons
José y Pilar by J. Rooks is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://wiewiewie.com/2022/05/08/jose-y-pilar/.

8 comentarios sobre “José y Pilar

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