The Señorita

Me encanta el tenis. Mejor dicho, me encanta ver partidos de tenis, ya que su práctica, aparte de fugaz, fue frustrante en aquel lejano tiempo en el que me atreví con la raqueta. Así pues, como todos los años por estas fechas, no faltaré a mi cita televisiva con Roland Garros, el que para mí es el torneo por excelencia con permiso de Wimbledon. Y es que nuestros tenistas nos han deparado muchas más alegrías en la Philippe Chatrier que en ninguna otra pista. Además, este año se presenta con varios alicientes: ¿morderá Rafa Nadal su decimocuarta Copa de los Mosqueteros? ¿Se alzará con ella Carlos Alcaraz culminando su meteórico ascenso? ¿Ganará Muguruza en el cuadro femenino? Los dos primeros están en boca de todos y parecen favoritos. Para Nadal, sería consolidarse como La Cabra, expresión que viene de la traducción literal de The GOAT (Greatest Of All Times), de moda en el gremio. Aunque algunos ya pronostican que el futuro GOAT será el joven Alcaraz. La cuestión es que el primero de ellos ya es considerado el mejor deportista español de todos los tiempos (desde luego, méritos no le han faltado para ello); y el segundo, el tiempo lo dirá. Pero, si por méritos fuera, en mi opinión, sería justo que en el olimpo de los mejores deportistas de la historia patria estuviera además otra figura. Una figura triste e injustamente olvidada.

Si el lector o la lectora hacen el ejercicio de teclear en un buscador de Internet «Lilí Álvarez» obtendrán como resultado el siguiente texto: Lilí Álvarez, escritora; sin embargo, éste irá acompañado de fotografías de una tenista. Aquí se nos presenta el primer y sorprendente rasgo de nuestra formidable protagonista de hoy: la brillantez con la que cultivó numerosas facetas, lo que la hace casi inclasificable.

Elia María González-Álvarez, más conocida como Lilí Álvarez, nació el 9 de mayo de 1905 en Roma. Hija de Emilio y Virginia, su padre le inculcó su pasión por el deporte y su madre fomentó su interés por la cultura y su formación intelectual. Se crio en Suiza, donde aprendió varios idiomas, y se impregnó del papel más relevante de la mujer en la sociedad que allí existía. La influencia materna y el ambiente propicio en el que se desarrolló la acabarían convirtiendo en una mujer muy culta. También, el hecho de crecer en ese país le permitió practicar deporte desde muy pequeña, en unos tiempos en los que éste era un rasgo de modernidad, y no digamos en nuestro país, donde para la mujer era casi un tabú.

Con tan solo 12 años ganó el prestigioso campeonato de patinaje sobre hielo de Saint Moritz. «Yo, a los doce años, ya hacía treinta carambolas de una tacada«, diría mucho mas tarde, recordando aquella edad. Siguió cultivando esa habilidad con los patines, lo que le valió la Medalla de Oro Internacional en 1924, con tan sólo 19 años. Por otro lado, ese mismo año, ganó el Campeonato de Cataluña de Automovilismo, una prueba en la que solo participaron hombres excepto ella. Destacó al mismo tiempo en otras muchas disciplinas deportivas como el esquí, el alpinismo, o la equitación; pero fue el tenis la que más éxitos le brindó. De nuevo en ese mismo fructífero año, se convirtió en la primera mujer española, junto a Rosa Torras, en participar en unos Juegos Olímpicos, alcanzando en París los cuartos de final en la modalidad de dobles. Esto la convirtió en una verdadera pionera del deporte en España.

Prosiguió con su brillante carrera como tenista, llegando a ser finalista en Wimbledon en los años 1926, 1927 y 1928. Allí, su elegancia en la pista, su simpatía y su deportividad le valieron el cariño del público y el apelativo de The Señorita. “La primera final, contra Kitty McKane, con el rey Alfonso XIII en el palco real, la perdí por una tontería”, declaró en una entrevista. Contaba un sobrino suyo la anécdota sucedida, en la que, ante un partido con muchas opciones a priori, el hombre con el que mantenía una relación sentimental la llamó la noche de antes de la final para anunciarle que la dejaba. Esto afectaría al rendimiento de la pobre Lilí. Posteriormente, en las otras dos finales, ya con retransmisiones en directo por la BBC, perdió ante a la estadounidense Hellen Wills, la mejor de la época. Pero finalmente obtuvo su recompensa ganando el torneo de Roland Garros en la categoría de dobles femenino junto a una jugadora holandesa. En ambos templos del tenis dejó boquiabiertos a todos luciendo una falda-pantalón transgresora, hasta los tobillos.

Continuó cosechando éxitos en Montecarlo, Roma, Cannes, Niza, Río de Janeiro, Buenos Aires, etc., con un juego atrevido, y batió a las mejores de su época. El diario Daily Mail londinense consideró a Álvarez una de las diez mejores jugadoras de tenis de su época, y durante los años 1927 y 1928 fue considerada la segunda mejor jugadora del mundo después de Helen Wills.

En 1930, alzó la copa en el torneo de Roma, considerado como el tercero más importante de Europa; ninguna española consiguió dicho título hasta Conchita Martínez en 1993. En total, ganó la friolera de 80 competiciones, a pesar del escaso respaldo que recibió por parte de la Federación. Aún así, no se olvidó de otras disciplinas, triunfando en el campeonato nacional de esquí en 1941. Sin embargo, la Federación le quitó el título por “Ofensas a España”, y la apartó de la competición al acusar al jurado de machista, ya que las mujeres habían tenido que esperar a que finalizase la prueba masculina para competir. Lilí pagó su rebeldía porque no toleraba que nadie se sintiera superior a ella por ser mujer.

Durante este periodo, incluso alternó la competición con el oficio de periodista, publicando crónicas deportivas. Continuó con esta faceta más adelante, trabajando en los 60 para revistas y diarios europeos y españoles.

En cuanto a su vida personal, en 1934 se casó con el conde de Valdéne, un aristócrata francés. Cinco años más tarde, perdieron a su único hijo y la pareja se separó. En 1941 dejó Suiza para establecerse definitivamente en España. Es aquí donde empieza a dejar el deporte en un segundo plano y a cultivar una faceta más intelectual, destacando como escritora.

Durante esta época se rodeó intelectuales españoles y europeos, aunque ya varios años antes había frecuentado la famosa Residencia de Estudiantes, en la que se había codeado con figuras como Alberti, el Maestro Rodrigo, Severo Ochoa, etc. Conoció al dramaturgo irlandés Bernard Shaw y sl escritor francés Jean Giraudoux. Sin embargo quien más le marcó fue la escritora Carmen Laforet, con quien mantuvo una profunda relación personal y epistolar, la cual terminó amargamente para nuestra Lilí cuando Laforet quedó embarazada.

Aunque ya antes había publicado alguna obra, fue a partir de este periodo cuando esta mujer del renacimiento fue más prolífica literariamente. Escribió más de una docena de libros, entre los que destacan Plenitud (1946), En tierra extraña (1956) y Feminismo y espiritualidad (1964).

Por si todo esto fuera poco, también fue una activista por los derechos de las mujeres: participó activamente en el movimiento mundial feminista, apoyó el divorcio y los anticonceptivos, y en 1960 fundó junto a otras intelectuales el Seminario de Estudios Sociológicos de la Mujer (SESM), con el fin de luchar por el acceso al trabajo y la educación, así como la protección jurídica femenina.

Lilí Álvarez falleció el 8 de julio de 1998 en Madrid, tras una dura lucha contra el Alzheimer. Ese mismo año se le concedió a título póstumo la Medalla de Oro al Mérito Deportivo. Desde 2017, el Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades de España, en colaboración con el Consejo Superior de Deportes, convoca el Premio Lilí Álvarez de periodismo deportivo.

Lilí no tuvo el reconocimiento que se mereció en vida. Ella mismo llegó a declarar: «No represento nada para el deporte español, se me ignora totalmente. Soy un cero a la izquierda. Llegar a tu país y ver que no cuentas para nada en todo el movimiento deportivo, después de saber tu trayectoria, duele mucho, esa es la verdad. No sé. Yo creo que debería ser algo así como la anciana del deporte femenino, pienso que posiblemente pudiera haber ayudado bastante a las generaciones de deportistas más jóvenes y… no soy nadie. Nunca me han dicho ni ahí te pudras, y por eso no me asomo al tenis, pero tampoco me escondo».

Tradicionalmente, este país no ha sido demasiado propenso a reconocer a sus figuras, habiendo sido muchas de ellas condenadas al ostracismo, especialmente cuando se ha tratado de mujeres, si bien esto está cambiando afortunadamente. Por todo esto he querido hacer un pequeño homenaje a esta prodigiosa mujer de espíritu libre y adelantada a su tiempo, y cuya historia apenas se conoce. Para que se conozca; para que su figura sea recordada; para hacerle justicia.

Por último, me gustaría plantear algunas preguntas: no he investigado si algún otro deportista consiguió logros semejantes y tan variados a la vez, pero, ¿qué puesto hubiera ocupado en nuestra historia esta persona si hubiera sido un hombre? Apuesto a que uno más prominente. ¿Cuál sería su recuerdo si hubiera nacido en otro país? Probablemente si Lilí hubiera sido británica, haría tiempo que la BBC habría estrenado The Señorita.

Fotos de la galería: archivo familiar, CC y Getty. Foto de la cabecera: Central Press / Getty Images


A María Jesús, quien también fue una pionera en el deporte femenino, y luego un ejemplo de superación y de vida en todos los aspectos.

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Licencia de Creative Commons
The Señorita by J. Rooks is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://wiewiewie.com/2022/05/23/lili-alvarez/.

16 comentarios sobre “The Señorita

  1. Gracias por haberme dado a conocer a esta figura, que no conocía. Ciertamente es olvidada de forma injusta. Que el tiempo y los cambios venideros sirvan para ponerla en el lugar de la historia que le corresponde.

  2. Injusto el poco reconocimiento que tuvo esta mujer, que podría haber sido un orgullo para nuestro deporte. Gracias por la historia.

  3. Me ha encantado esta historia. Has hecho muy bien dando el reconocimiento a nuestras heroínas. Y muchas gracias por esta dedicatoria

  4. Me ha gustado mucho este artículo.
    Gracias por informarnos de la existencia de talentos cómo éste , ya que por el hecho de ser mujer no la valoraron cómo se debía.

  5. Historias como esta si que son un ejemplo y un referente para la mujeres y merecen una mayor difusión. Gracias por darla a conocer.

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