El viento a favor

Cuando era un adolescente leí mi primer libro de filosofía: Así habló Zaratustra, de Nietzsche. ¡Ahí es nada! Terapia de choque. No tenía los conocimientos suficientes para entender bien la obra aunque sí me quedé con un mensaje, o una interpretación (aún no sé si muy acertada o no) de un concepto que en ella se expone: el eterno retorno. Y la interpretación que hice fue que el autor (cuya biografía es trágica) nos invitaba a vivir la vida de una forma que deseáramos revivirla una y mil veces, aunque siempre fuera la misma. Esto implica hacerlo con mucha intensidad además de un gran anhelo de convertir cada instante en algo maravilloso, de manera que merezca la pena el retorno a pesar de todo lo malo que nos suceda. Y en ese momento decidí que ésa debía (o podría) ser mi filosofía de vida en adelante. Sé que es muy fácil decirlo, y no tan fácil llevarlo a la práctica; yo mismo he renegado de esta teoría muchas veces. Y también sé que hay personas que desafortunadamente padecen tales desgracias que no querrían ni oir hablar de este concepto. Sin embargo, a pesar de haber pasado por situaciones duras, y de que no se pueda afirmar que para mí todo haya sido un camino de rosas, me siento afortunado y volvería a vivir mi vida (y digo esto cruzando los dedos).

Confieso todo esto ahora que he pasado una racha un tanto adversa por alguna circunstancia que no viene a cuento, pero que también ha coincidido con un momento muy feliz en mi vida por otra circunstancia que tampoco viene a cuento. Sí, un poco raro: aquellos que me conocen saben de qué hablo. Y esto me lleva a reafirmarme en aquel propósito de juventud, ya que de todas las malas vivencias se pueden sacar enseñanzas que te enriquezcan de algún modo y te hagan crecer como persona; y quizás sin ellas no hubieras llegado a ser lo que hoy eres. Por lo que siempre es positivo afrontar la vida con optimismo, quedarte con lo bueno de lo malo y vivir lo bueno intensamente. Soy consciente, redundando en lo que he dicho antes, de lo difícil que debe ser para algunas personas aferrarse al optimismo cuando sufren verdaderas calamidades. Aun así, incluso para ellas puede haber esperanza.

En relación con ello, quisiera resaltar el extraordinario ejemplo de superación de Helen Keller, una mujer sordociega estadounidense nacida en 1880. A pesar de su gran limitación, Keller llegó a graduarse en la universidad y convertirse en una famosa escritora, oradora y activista reconocida mundialmente. En 1903 escribió su libro Optimismo, en el que se pueden leer frases como la siguiente: «Ningún pesimista ha descubierto el secreto de las estrellas, ni ha navegado por los mares desconocidos, ni ha abierto ninguna nueva puerta al espíritu humano». Tenemos alguna otra frase suya en Aforismos (II).

No soy nadie para dar consejos sobre cómo afrontar con esperanza u optimismo situaciones adversas; ni pretendo hacerlo, porque cada persona tiene sus circunstancias. Solo puedo hablar de mis experiencias y lo que he aprendido. Para eso, otros, mucho antes, mucho más importantes, y mucho mejor de lo que yo pudiera hacerlo, ya nos los han dado. Decía Cervantes, por ejemplo, en una de sus obras: «Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades».

En mi caso, además de confiar en el tiempo, en muchos periodos complicados he recurrido a la música. Y en unos cuantos de ellos, a una canción de Bunbury que se llama El viento a favor, que incide en esa idea cervantina. Termino dejando aquí su estribillo y videoclip, con el deseo de transmitir un soplo de esperanza a todos aquellos que están pasando por un mal momento, como me lo ha transmitido a mí cuando he acudido a ella:

Si ya no puede ir peor
haz un último esfuerzo,
espera que sople el viento
 a favor.
Ya sólo puede ir mejor
y está cerca el momento,
espera que sople el viento
a favor...

A Rosa, a quien le doy las gracias por su apoyo; y a mi familia.

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El viento a favor by J. Rooks is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://wiewiewie.com/2022/06/11/el-viento-a-favor/.

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